Escrito y revisado clínicamente por la Psic. Mónica López | Acompañamiento en Enfermedad Crónica y Tanatología
Cuando alguien me pregunta por primera vez sobre mi trabajo como psicóloga, a menudo surge la curiosidad sobre qué hago exactamente en consulta. Pero hoy quiero hablar de algo igual de importante: qué nunca haría. Los límites éticos no son restricciones que me complican la vida; son la base que nos permite construir un espacio verdaderamente seguro para ti.
Durante mis años acompañando a personas con enfermedades crónicas y terminales, tanto en hospital como en consulta privada, he aprendido que la transparencia sobre mis límites es tan importante como hablar de lo que sí puedo ofrecerte. Porque cuando sabes qué esperar —y qué no— puedes confiar más plenamente en el proceso.
1. Nunca te diría cómo deberías sentirte o qué deberías hacer
Esta es probablemente la diferencia más grande entre una conversación con una amiga bien intencionada y una sesión de terapia. Como psicóloga, mi trabajo no es decirte "deberías sentirte agradecida por estar viva" o "tienes que ser más positiva". Estas frases, aunque vienen de un lugar de cariño cuando las dice alguien cercano, pueden hacerte sentir juzgada o incomprendida.
En consulta, mi trabajo es ayudarte a explorar tus sentimientos, no cambiarlos por otros que yo considere "mejores". Si sientes miedo después de un diagnóstico, ese miedo tiene sentido. Si sientes tristeza por las cosas que has perdido, esa tristeza es válida. Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que es uno de los enfoques que utilizo, sabemos que tratar de eliminar emociones "negativas" a menudo las intensifica.
En consulta, es frecuente escuchar: "Todo el mundo me dice que tengo que ser fuerte, pero yo no me siento fuerte". Mi respuesta nunca será añadir otra voz al coro de "deberías". En cambio, exploramos juntas qué significa para ti ser fuerte, qué necesitas en este momento, y cómo puedes honrar tanto tu vulnerabilidad como tu fortaleza.
2. Nunca minimizaría tu dolor comparándolo con el de otros
"Hay personas que están peor que tú" es una frase que escucho mucho en las historias que me cuentan mis pacientes. Y aunque es cierto que cada situación es diferente, tu dolor no se vuelve menos válido porque exista dolor mayor. En consulta, nunca usaría esta comparación para hacerte sentir "mejor".
Estudios recientes demuestran que la comparación social descendente (compararse con quien está peor) puede ofrecer un alivio temporal, pero no ayuda a procesar realmente lo que estás viviendo. Al contrario, puede generar culpa adicional: "Si otros lo tienen peor, ¿por qué me siento tan mal?"
Tu experiencia es única. Si tienes diabetes y sientes que tu vida cambió completamente, esa experiencia merece ser escuchada y validada, sin importar que tu vecina tenga cáncer o que tu compañero de trabajo haya pasado por un trasplante. El duelo del diagnóstico: lo que sientes cuando te dicen que tienes una enfermedad crónica es un proceso individual que no se puede medir en escalas comparativas.
3. Nunca prometería que vas a "superarlo" o que todo va a estar bien
Esta es una de las promesas más tentadoras de hacer, especialmente cuando veo el sufrimiento de alguien que quiero ayudar. Pero sería profundamente irresponsable de mi parte prometerte un futuro específico que no puedo garantizar.
Como tanatóloga y psicóloga que ha trabajado con personas en diferentes etapas de la enfermedad, he aprendido que la esperanza real no viene de promesas vacías, sino de acompañamiento presente. En lugar de prometerte que todo va a estar bien, mi compromiso es estar contigo mientras navegas lo que sea que venga.
Esto no significa que seamos pesimistas. Significa que construimos esperanza de forma realista: esperanza en tu capacidad de adaptación, esperanza en que puedes encontrar significado incluso en circunstancias difíciles, esperanza en que no tienes que hacerlo sola. Cómo construir una red de apoyo antes de necesitarla es parte de esta construcción realista de recursos para el futuro.
4. Nunca actuaría como si fuera tu médico o diera consejos médicos
Existe una diferencia clara entre psicología de la salud y medicina, y es crucial que esa línea se mantenga nítida. Nunca te diría si debes o no tomar un medicamento, cambiar un tratamiento, o interpretar síntomas físicos. Diferencias entre psicólogo clínico, psicólogo de la salud y psicólogo general incluye precisamente esta distinción de roles.
Lo que sí puedo hacer es ayudarte a procesar cómo te sientes respecto a tus tratamientos, trabajar contigo en estrategias para comunicarte mejor con tu equipo médico, o acompañarte en las decisiones emocionales que surgen alrededor de tu cuidado médico. Si tu médico te trata mal o no te escucha, podemos trabajar en estrategias de comunicación, pero nunca te diría que cambies de médico sin antes explorar todas las variables involucradas.
Si durante una sesión mencionas síntomas físicos nuevos o preocupantes, siempre te sugeriré que los comentes con tu médico. Esto no es porque no me importe tu bienestar físico, sino precisamente porque me importa tanto que quiero asegurarme de que recibas la atención médica adecuada.
5. Nunca rompería la confidencialidad sin tu conocimiento
La confidencialidad es la base de la confianza terapéutica. Lo que compartes conmigo en consulta se queda en consulta. Nunca hablaría de tu caso con otros profesionales sin tu consentimiento explícito, nunca compartiría detalles con tu familia aunque me pregunten "cómo va", y nunca usaría tu historia como anécdota en otros contextos.
Las únicas excepciones a la confidencialidad están claramente definidas por la ley y la ética profesional: situaciones donde existe riesgo inminente de daño para ti o para otros. Pero incluso en estos casos extremos, mi obligación es informarte sobre los límites de la confidencialidad desde el inicio de nuestro trabajo juntas.
Durante mis años en hospital, he visto cómo la confidencialidad a veces se maneja de forma laxa en equipos multidisciplinarios. En consulta privada, mantengo estándares aún más estrictos. Tu información está protegida no solo por ética profesional, sino porque entiendo que para hablar de cosas profundas necesitas saber que están verdaderamente seguras.
Por qué estos límites te protegen (y me protegen también)
Estos límites no existen para complicar el proceso terapéutico; existen para crearte un espacio genuinamente seguro. Cuando sabes qué esperar y qué no, puedes relajarte en el proceso de una manera diferente.
Además, estos límites me permiten ser la mejor psicóloga posible para ti. Cuando no estoy tratando de ser tu médica, tu amiga, tu guía espiritual y tu terapeuta todo al mismo tiempo, puedo enfocar toda mi energía y preparación en ser realmente buena en mi papel específico: acompañarte psicológicamente en lo que estás viviendo.
En consulta, es frecuente escuchar al inicio: "¿Y qué va a pasar si no mejoro?" Mi respuesta siempre es honesta: no lo sabemos, y esa incertidumbre forma parte de lo que vamos a explorar juntas. Lo que sí puedo prometerte es que, mientras estemos trabajando juntas, vas a tener un espacio donde puedes ser completamente tú misma, sin expectativas de cómo deberías sentirte o comportarte.
Los límites éticos no son muros; son la estructura que permite construir algo sólido. Como cuando Cómo rediseñar tu entorno para que el hábito sea más fácil (no más fuerza de voluntad), establecer límites claros desde el inicio hace que todo el proceso sea más fluido y efectivo.
Bibliografía
Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change (2nd ed.). Guilford Press.
American Psychological Association. (2017). Ethical principles of psychologists and code of conduct (2002, Amended June 1, 2010 and January 1, 2017). https://www.apa.org/ethics/code/
Folkman, S., & Greer, S. (2000). Promoting psychological well-being in the face of serious illness: When theory, research and practice inform each other. Psycho-Oncology, 9(1), 11-19.
¿Necesitas ayuda urgente?
Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis emocional, puedes recibir atención inmediata y gratuita.
🇲🇽 México: Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX al 55 5533 5533 (gratuito, 24/7).
🇪🇸 España: Línea 024 (gratuita, confidencial, 24/7).
🇦🇷 Argentina: Dispositivo Nacional de Urgencia en Salud Mental al 0800 999 0091 (gratuito, 24/7).
🇨🇴 Colombia: Línea nacional de emergencias 123 (apoyo psicológico inmediato, gratuito, 24/7).
🇺🇸 Estados Unidos: 988 Suicide & Crisis Lifeline (gratuito, 24/7, presiona 2 para atención en español).
Estos recursos brindan contención inmediata, pero no sustituyen una terapia personalizada. Si deseas acompañamiento profesional a largo plazo, agenda una consulta conmigo.
Si quieres saber más sobre estas organizaciones ó consultar otros recursos, revisa este Enlace con nuestro Directorio de Recursos Disponibles
Recuerda que si consideras que necesitas ayuda profesional, puedes enviarme un mensaje o pedir una cita.