Escrito y revisado clínicamente por la Psic. Mónica López (Ced. Prof: 14041336) | Acompañamiento en Enfermedad Crónica y Tanatología
Hay una frase que escucho con mucha frecuencia en consulta, dicha con una mezcla de confusión y dolor que es difícil de describir: "Ya no soy el mismo de antes."
No hablan de síntomas ni de medicamentos. Hablan de algo más profundo: la sensación de que la persona que eran, antes de que llegara la enfermedad, se fue. Y que la que quedó es casi una desconocida.
Si tú también has sentido eso, quiero que sepas que lo que describes tiene nombre, tiene explicación, y tiene un camino de acompañamiento. No estás sola en esto.
¿Por qué la enfermedad crónica cambia quién soy?
Cuando recibimos un diagnóstico de enfermedad crónica —es decir, una condición de salud que dura mucho tiempo y que generalmente no tiene cura completa, como diabetes, lupus, esclerosis múltiple o insuficiencia renal, entre muchas otras—, el cuerpo no es lo único que cambia.
Cambia el trabajo que hacemos, lo que podemos comer, cómo dormimos, cómo nos movemos. Cambia la forma en que los demás nos miran. Y, poco a poco, cambia la imagen que tenemos de nosotras mismas.
Los psicólogos llamamos a esto amenaza a la identidad: el proceso por el que la enfermedad interrumpe la historia que nos contábamos sobre quiénes éramos. Eras la persona activa, la que siempre estaba disponible para los demás, la profesional que nunca faltaba al trabajo, la mamá que lo podía todo. La enfermedad llega y esa historia se quiebra.
Ese quiebre duele. Y es normal que duela (Kelley & Morrison, 2015).
La identidad que se construyó con el cuerpo sano
Buena parte de lo que somos se construye a través de lo que hacemos con el cuerpo: trabajar, movernos, cuidar, crear, amar de cierta manera.
Cuando la enfermedad impone límites físicos —el dolor, el cansancio, las hospitalizaciones, los tratamientos—, también impone límites a esas actividades que nos definían. Y ahí es donde la pregunta aparece, a veces sin palabras, a veces con mucha angustia: ¿Y ahora quién soy?
Es una pregunta legítima. No es un signo de debilidad ni de falta de fe ni de actitud negativa. Es una señal de que estás procesando algo enormemente difícil.
En psicología de la salud, esto forma parte del duelo por la salud perdida: el proceso de tristeza, enojo y adaptación que atraviesan las personas cuando su cuerpo ya no funciona como antes. No es el duelo por una muerte, pero tiene una estructura similar. Y merece el mismo respeto (Ferrell et al., 2017).
Si quieres leer más sobre cómo este proceso aparece en condiciones específicas, el post sobre cómo la fibromialgia puede quitarte la sensación de vida conocida puede resonar contigo, incluso si tu diagnóstico es diferente.
Lo que más duele: sentirse una carga y ya no reconocerse
En mi experiencia acompañando personas con enfermedades crónicas en consulta y en hospital, hay dos formas de pérdida de identidad que aparecen una y otra vez.
La primera es dejar de ser quien cuidaba para volverse quien necesita cuidados.
Muchas personas —especialmente mujeres— construyeron su identidad alrededor del cuidado de los demás. Ser la que sostiene, la que resuelve, la que nunca pide ayuda. Cuando la enfermedad las obliga a recibir cuidados, aparece una sensación dolorosa de haberse convertido en una carga. Eso no es verdad, pero sí es comprensible que se sienta así.
Si reconoces ese peso, el post sobre cómo manejar la sensación de ser una carga cuando estás enferma tiene información y acompañamiento que puede ayudarte a mirar eso de otra manera.
La segunda es no reconocer el propio cuerpo.
Las cicatrices, los cambios de peso, la pérdida de cabello, las limitaciones físicas. El cuerpo que uno habitaba con cierta familiaridad ya no responde igual, ya no se ve igual. Y eso puede generar una distancia muy dolorosa con una misma.
Ninguno de estos sentimientos significa que algo esté mal contigo. Significa que estás respondiendo de manera humana a una pérdida real (Organización Mundial de la Salud, 2022).
¿Qué puede ayudarte a construir una nueva forma de ser tú?
Quiero ser honesta contigo: no se trata de volver a ser quien eras antes. Ese camino hacia atrás no existe, y perseguirlo puede generar un sufrimiento innecesario.
Pero sí hay un camino hacia adelante. Uno donde puedas reconocerte, valorarte y vivir con dignidad, incluso con la enfermedad presente.
Estas son algunas cosas que, en general, ayudan a las personas en este proceso:
Nombrar lo que se perdió, sin saltarse el duelo. Antes de construir algo nuevo, necesitas espacio para reconocer lo que ya no está. Llorar lo que perdiste no es rendirse; es honrarte a ti misma. No te diré que "deberías" hacerlo de cierta manera. Solo que tienes permiso de sentir esa tristeza.
Separar lo que haces de lo que eres. La enfermedad puede quitarte actividades, roles, capacidades. Pero tu valor como persona no vive en lo que produces ni en lo que cuidas. Eso puede sonar abstracto al principio, y está bien. Es algo que se trabaja poco a poco, muchas veces con acompañamiento psicológico.
Buscar pequeñas continuidades. ¿Qué aspectos de ti siguen estando? ¿Tu sentido del humor, tu forma de escuchar, tu curiosidad, tu forma de querer? A veces, en medio del dolor, esas continuidades se vuelven invisibles. Pero siguen ahí.
Conectar con otras personas que entiendan. La soledad con la enfermedad es uno de los factores que más agravan el sufrimiento emocional. Grupos de apoyo, comunidades en línea, o simplemente hablar con alguien que ha vivido algo similar puede aliviar mucho esa sensación de ser la única.
Si el diagnóstico también llegó acompañado de un evento físico importante, como una cirugía o un infarto, el impacto en la identidad puede ser especialmente brusco. El post sobre el impacto emocional de una cirugía mayor y el que toca cómo el infarto cambia la vida más allá del cuerpo abordan esa experiencia con más detalle.
Cuándo buscar acompañamiento psicológico
La pérdida de identidad en la enfermedad crónica no siempre se resuelve sola, y no tiene por qué resolverse sola.
Si llevas semanas o meses sintiéndote desconectada de quien eres, si el enojo o la tristeza son tan intensos que interfieren con tu día a día, si te has encontrado pensando que ya no tiene sentido seguir adelante —por favor, busca apoyo profesional. No lo dejes para después.
La psicología de la salud existe precisamente para acompañar este proceso: no para decirte cómo sentirte, sino para estar contigo mientras lo atraviesas. Para ayudarte a entender lo que está pasando, manejar lo que sientes y encontrar una forma de seguir siendo tú, en este nuevo capítulo (Radbruch et al., 2020).
La información te da claridad, y la claridad te da calma. Pero el acompañamiento —de verdad, cercano— te da algo más: la sensación de que no estás cargando esto sola.
Si quieres saber cómo es ese acompañamiento en consulta, con toda la confianza y la confidencialidad que mereces, puedes contactarme o reservar una primera cita. Sin compromisos, sin prisa. A tu ritmo.
Bibliografía
Ferrell, B. R., et al. (2017). Integration of Palliative Care Into Standard Oncology Care: American Society of Clinical Oncology Clinical Practice Guideline Update. Journal of Clinical Oncology, 35(1), 96–112. https://doi.org/10.1200/JCO.2016.70.1474
Kelley, A. S., & Morrison, R. S. (2015). Palliative Care for the Seriously Ill. New England Journal of Medicine, 373(8), 747–755. https://doi.org/10.1056/NEJMra1404684
Organización Mundial de la Salud (2022). Enfermedades no transmisibles: datos y cifras. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/noncommunicable-diseases
Radbruch, L. et al. (2020). Redefining Palliative Care—A New Consensus-Based Definition. Journal of Pain and Symptom Management, 60(4), 754–764. https://doi.org/10.1016/j.jpainsymman.2020.04.027
Soy Mónica López, psicóloga clínica (Céd. Prof. 14041336), especializada en acompañamiento emocional para personas con enfermedad crónica o terminal. Este contenido es información general de psicoeducación y no sustituye una consulta médica ni psicológica personalizada. Si estás pasando por una crisis emocional, busca atención profesional inmediata. Si quieres acompañamiento, puedes contactarme o reservar tu primera cita.
¿Necesitas ayuda urgente?
Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis emocional, puedes recibir atención inmediata y gratuita.
🇲🇽 México: Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX al 55 5533 5533 (gratuito, 24/7).
🇪🇸 España: Línea 024 (gratuita, confidencial, 24/7).
🇦🇷 Argentina: Dispositivo Nacional de Urgencia en Salud Mental al 0800 999 0091 (gratuito, 24/7).
🇨🇴 Colombia: Línea nacional de emergencias 123 (apoyo psicológico inmediato, gratuito, 24/7).
🇺🇸 Estados Unidos: 988 Suicide & Crisis Lifeline (gratuito, 24/7, presiona 2 para atención en español).
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